Vuelta al pueblo
Como la mayoría de los años, este he ido a las fiestas de un pequeño
pueblo en Ávila. Todos tenemos un pueblo en el que se han criado
nuestros abuelos y al que vamos una vez cada X tiempo. Siempre que vamos
y nos encontramos a alguien se tiene la misma conversación entre la
persona del pueblo (P) y la que viene de la ciudad (C)
(P) – ¿Que tal? ¿Que tal la familia?
(C) – Bien, bien, todo bien.
(P) – Pues aquí también estamos bien.
(C) – Me alegro
(silencio)
(P) – Erm… mmm… que tal… algo?
Dependiendo de quien seas, se añadirán frases estilo “tú eres la de/ el
de tal?” “fíjate cuanto has crecido que no te conocía” etc… Pero
bueno, que os voy a contar que no hayais pasado la mayoría.
Lo bueno y malo de estos pueblos tan pequeños es que todos nos conocemos
y claro, cuando aparece alguien por allí después de mucho tiempo se
empiezan los comentarios como “este es tal, hijo de tal y ahora trabaja
balblabla” (es Radio Patio versión pueblo).
En fin, no sé por qué pero estos pueblos tienen su encanto.
De vuelta!
Bueno, ya volví de Algeciras y de mi viaje-aventura por Marruecos. Fuimos a Rabat donde pasamos un par de días en un hotel de dos estrellas.. algun bicho y tal, pero se podia dormir. Luego nos metimos otras 4 horas de tren hacia Marrackech. Se nota que estaba al sur, porque salias del hotel y todo el calor junto con arena te pegaba en la cara. La ciudad está muy bien, la gente es muy hospitalaria y la comida está riquísima (esas brochetas de cordero). Además, los botellines de coca-cola tienen 10cl más (35 en total). Y la visita al zoco es algo que no debe dejarse pasar.
Lo malo fue a la vuelta. 10 horas de tren para llegar a Tánger y perder un ferry que salia con hora y media de retraso. Pero no pasa nada, se suponía que una hora después llegaba otro que podíamos coger. No llegó. Pero daba igual, a las 12 llegaba uno. Al final apareció a la 1:30. Cuando teníamos un pie en la pasarela no nos dejaron entrar porque el pasaporte no estaba sellado. Y todo porque el guardia nos dijo “rápidop rápido” y no nos lo selló. Y los que estaban de servicio decían “mañana mañana”. Así que nos tocó quedarnos toda la noche en el puerto a dormir. A las 5 nos sellaron el pasaporte y a las 6:30 ya estabamos montaods en el Alcántara de Transmediterranea, donde pro fin desayuné algo después de estar 24 horas a base de barritas energéticas.
Toda una aventura.. por desgracia dos días después pillé una gastronteritis… y ahora ando recuperando los 4kg que he perdido.
